El millonario divorcio de Evangelina Anderson y Martín Demichelis, con bienes por más de 50 millones de dólares

La ruptura matrimonial entre Evangelina Anderson y Martín Demichelis irrumpió con fuerza en la agenda mediática, no solo porque puso fin a una convivencia que se prolongó por más de diecisiete años, sino también por el gigantesco patrimonio que ahora se encuentra bajo discusión judicial. De acuerdo con las estimaciones presentadas en el programa A La Tarde (América TV) por el periodista Daniel Fava, la fortuna que podría dividirse en el marco de este proceso superaría los 50 millones de dólares, configurando así uno de los divorcios más llamativos y complejos del año. El interés público no radica únicamente en el volumen de los bienes involucrados, sino en los intrincados aspectos legales que marcarán la negociación.

A lo largo de casi dos décadas de vida en común, la pareja construyó una red de propiedades y activos distribuidos en varios países, lo que aumenta la dificultad del reparto. Entre los bienes más valiosos se destacan la residencia de Marbella, en España, donde vivieron durante un prolongado período; un lujoso departamento en el Chateau Libertador de Buenos Aires; y extensos campos en Córdoba, tierra natal del exdefensor. A esto se suman automóviles de alta gama, cuentas millonarias en bancos internacionales y otros inmuebles que integran la fortuna familiar. Buena parte de este capital fue generado gracias a la exitosa trayectoria deportiva de Demichelis, quien brilló en ligas de Alemania, España e Inglaterra. Actualmente, un equipo de asesores y contadores trabaja en la valuación y análisis de cada uno de estos bienes para definir cómo se procederá con el reparto.

Uno de los puntos más sensibles de este proceso es la jurisdicción en la que se tramitará el divorcio. La elección de llevar adelante el procedimiento en Argentina o en Alemania no es un detalle menor, ya que la legislación de cada país establece criterios distintos respecto a la división del patrimonio conyugal. Según reveló Fava, no existe consenso en torno a una división equitativa: “Para su entorno no es un 50 y 50, y tampoco para los abogados”, remarcó, en alusión a la postura del equipo legal de Demichelis, que pretende un reparto ajustado a criterios más específicos y no a una simple división por mitades.

Con este telón de fondo, las estrategias de cada parte comienzan a delinearse. Los asesores de Demichelis sostienen que Anderson debería recibir únicamente “lo que le corresponde”, aclarando que la cifra definitiva deberá surgir de un minucioso análisis patrimonial. Por el lado de la modelo y conductora, ella confirmó públicamente que el trámite de divorcio ya está en curso, y aseguró que, a pesar de las tensiones, la comunicación directa con su expareja sigue siendo posible sin necesidad de abogados como intermediarios. Junto a la cuestión económica, ambos tendrán que resolver otro aspecto clave: la cuota alimentaria para sus tres hijos menores, lo que agrega una dimensión adicional a la ya compleja negociación.

La historia de la pareja comenzó en 2007, poco después del Mundial de Alemania. Tras ocho años de noviazgo decidieron casarse en Córdoba, escenario donde nacieron sus dos primeros hijos, Bastián y Lola. Más tarde, en 2016, llegó al mundo Emma, la más pequeña de la familia. La vida matrimonial estuvo marcada por constantes mudanzas derivadas de la carrera deportiva de Demichelis: pasaron temporadas en Alemania, residieron un tiempo prolongado en España y finalmente regresaron a Argentina tras su experiencia como entrenador en México. En medio de la separación, circularon versiones sobre supuestas infidelidades, nunca confirmadas, que alimentaron aún más la atención de la prensa del espectáculo.

El caso ha sido comparado con otros divorcios mediáticos de gran exposición, como el de Wanda Nara e Icardi, aunque en este caso existe una diferencia notable: tanto Anderson como Demichelis cultivaron un perfil mucho más reservado y evitaron mostrar públicamente signos de ostentación, a diferencia de otras parejas que exhiben abiertamente su estilo de vida.

Hoy en día, ambos se encuentran radicados nuevamente en Argentina. Evangelina continúa su labor en la televisión, mientras que Demichelis, tras dejar su puesto en el Monterrey de México, permanece sin actividad profesional definida. El desenlace del divorcio, junto con la resolución sobre la distribución del multimillonario patrimonio, se perfila como el siguiente capítulo de una historia que sigue de cerca el público y que mantiene en vilo a los medios de comunicación.

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